martes, 10 de junio de 2008

Enseñar y educar desde la infancia, en la familia y en los centros escolares, a llevar una vida saludable inculcándoles hábitos de alimentación sana y de actividad física adecuadas a sus facultades.
Ayudarles con comprensión y confianza a conocer su propia realidad biológica y psíquica, sus capacidades y limitaciones infundiéndoles seguridad en sus propios valores, de forma que puedan sentirse a gusto consigo misma y se acepten como realmente son.
Fomentar la autonomía y criterios capaces de evitar que los excesivos mensajes de los medios de comunicación y la publicidad sobre una imagen corporal falsamente perfecta, se convierta en una meta a conseguir y en un modelo que se olvida de los valores integrales de la persona.
Es muy conveniente realizar las comidas en familia, a ser posible nunca en solitario, aprovechándolas para una verdadera comunicación y contacto.
Evitar proponerles metas académicas, deportivas, o estéticas inalcanzables con arreglo a su capacidad mental o constitución física, ya que ello les podría producir una disminución de su autoestima.
Si precisan perder peso por razones de salud, hacerlo siempre con un estricto control médico. Si manifiestan sus deseo de perder peso innecesariamente o comienzan a reducir su alimentación y ante la más mínima sospecha de pérdida excesiva o reducción anómala de su alimentación, consultar con especialistas de atención primaria.
Es preciso saber que la preocupación continua por la comida en este tipo de trastornos alimentarios se convierte en algo obsesivo, que la persona no puede dejar de hacerlo con el consiguiente sentimiento de confusión y estados de ansiedad y depresión.
Cuando ya se haya detectado el trastorno alimentario, utilizar la calma y el sosiego para la búsqueda de soluciones, y para ello, la familia no se debe culpabilizar ni recriminar estas conductas. Todo ello ayudará a una mayor eficacia. En estos casos es importante buscar ayuda a través de los dispositivos sanitarios de atención primaria quienes evaluarán el problema y lo derivarán si procede a otros ámbitos de atención especializada y de salud mental en su caso.
Es conveniente agruparse en asociaciones de familiares con personas afectadas o grupos de ayuda mutua para intentar mejorar la atención a estos problemas, y sensibilizar a la sociedad sobre este tipo de enfermedades. Estas asociaciones realizan acciones reivindicativas para conseguir una mejor asistencia médica y psicológica denunciando a los medios de comunicación por la utilización de mensajes negativos.
Todas las personas relacionadas con la educación también tienen un papel importante en la detección precoz de estos trastornos, observando los comportamientos, cambios emocionales y de aspecto físico que pueden hacer pensar en este tipo de trastornos alimentarios.

martes, 3 de junio de 2008

¿COMO SE PUEDE EVITAR? ¿DONDE EMPIEZA?
En algunos casos comienza a gestarse la anorexia en invididuos con unos kilos de más. Para reducir esos kilos, comienzan dietas muy estrictas lo que genera una pérdida rápida de peso. El problema es que luego, continuan haciéndolo a tal punto que no reconocen si están gordas o no.
Otros casos se da por el trabajo o hobby que realiza la persona. Las modelos deben seguir una linea de delgadez que lleva a iniciarse en la anorexia. También puede suceder con bailarinas o actrices.
En general se da que algún familiar ya pasó por esta enfermedad en algún pomento, o una depresión importante.
ANOREXIA NERVIOSA EN LOS VARONES.
La anorexia es más frecuente en las mujeres que en los varones pero esto no quiere decir que no haya hombres que lo padezcan, son pocos pero los hay (no llegan a 100 los casos descritos por la literatura médica antes de 1986).
Debido a que son pocos los varones que la padecen, se ha llegado a considerar diferente de la anorexia femenina. Se han hecho comparaciones entre las características clínicas y evolutivas de varones y mujeres anoréxicos:
El primer estudio se hizo en 1985 en el departamento de Psiquiatría de la
universidad de Munich y en el instituto Max- Planch en donde se compararon las características de 29 anoréxicos con 23 anoréxicas. Se llegó a la conclusión de que la edad media de inicio del trastorno es la misma para ambos sexos. El 95% de los varones manifestó una negación de la enfermedad, hiperactividad, ideal de delgadez, fobia al peso y dieta. Los síntomas bulímicos se dieron en el 76% de ellos siendo considerados restrictivos el 24 %. Los vómitos se produjeron en la mitad de los pacientes. Esta sintomatología es igual en las mujeres pero con algo más de intensidad que ellos: manifestaban más quejas somáticas, más preocupaciones específicas, más ansiedad relacionada con los temas sexuales, más hiperactividad. También se estudiaron los rasgos de personalidad de unos y otros y no encontraron ninguna diferencia. La única distinta encontrada fue que la edad de la madre en el momento del nacimiento del paciente era sensiblemente inferior en el caso de los anoréxicos. Es un hecho difícil de interpretar.
Se realizó un segundo estudio que se llevó a cabo en el St. George Hospital de Londres en 1986 y se compararon 36 varones anoréxicos con 102 mujeres anoréxicas. Se llegó a lo siguiente:
SEMEJANZAS
- Fobia ante el peso
- Ideal de delgadez
-
Edad media de inicio del trastorno
- Clase socioeconómica de procedencia
- Características del peso previo
- Duración de la enfermedad en el momento de la consulta
- Seguimiento de dietas de adelgazamiento
- Orden en la familia, número de hermanos
- Tipo de relaciones infantiles con compañeros/ as
- Actividad sexual premorbida
- Rendimiento académico
-
Enfermedades mentales en los padres
- Trastornos de peso en la familia
DIFERENCIAS
- En algunos de los
procedimientos empleados para luchar contra el aumento de peso, las mujeres utilizan más laxantes.
- Los varones han practicado más
deportes que las mujeres.
- Los controles de seguimiento entre los 2 y los 20 años después de la consulta parecen señalar unos resultados más optimistas en los varones, pero sin alcanzar diferencias significativas.
Hay una aparente existencia de una proporción sexual y más concretamente de
homosexualidad en los varones anoréxicos.
En la práctica clínica se observa que los varones anoréxicos mas que "estar delgados" desean " no estar gordos", por eso se preocupan por conseguir una cierta musculatura para " impresionar a las chicas". Además los varones adolescentes experimentan mucha mayor presión social hacia el ejercicio físico intenso, asumiendo y practicando lo que se ha denominado " fisicalidad".
En definitiva, mientras que las chicas adolescentes, a la vez de perseguir la delgadez, se preocupan por la forma de vestir, la cosmética, la peluquería, el uso de la bisutería/joyería... los chicos adolescentes se dedican, preferentemente a la
construcción y moldeamiento de su cuerpo.
Cabe destacar en el tema de los varones anoréxicos el uso de esteroides anabolizantes. Estos
productos, derivados de la testosterona, fueron administrados a soldados alemanes durante la segunda Guerra Mundial. Así se pretendía incrementar su agresividad y su "espíritu de lucha". Probablemente fue esta la primera aplicación de estas sustancias al margen de la clínica médica. A raíz de esto fueron los deportistas los que comenzaron a ingerir esteroides para desarrollar el tejido no graso y aumentar la potencia muscular.
Pero los anabolizantes además de producir estos cambios en la persona tienen muchas consecuencias negativas, como producir quistes hepáticos, reducir la variedad de colesterol protectora, disminuir la
producción de espermatozoides y el tamaño de los testículos, reducir la producción de hormonas sexuales (en ambos sexos), etc.
Afortunadamente, el
consumo de anabolizantes todavía no es práctica difundida entre los adolescentes que toman habitualmente estimulantes y anabolizantes para mejorar su musculatura y su rendimiento deportivo.